Cigarro

No hace falta que hagas nada.
Deja solo que mire cómo andas, cómo hablas, cómo fumas.
Cómo mi poesía se vuelve barata.
Tartamudeo, pierdo palabras igual que pierdo mecheros,
mecheros siempre prestados.
Son la excusa, como excusa son mis versos, para fumar contigo
otro silencioso cigarro.

El corazón de las tinieblas

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El horror en mitad de una selva, una selva que puede estar en cualquier sitio o ser cualquier bosque, porque nos acompaña siempre. Las partes tenebrosas del corazón se descubren cuando hay otras iluminadas.

Conocemos a Kurtz a través de Marlow y a Marlow a través del narrador que observa.

Dónde está la verdad.

Caminamos entre fango y ríos y plantas que asfixian y nos preguntamos quién protagoniza esta historia, si la palabra o la naturaleza.

Dónde está el corazón más allá de la oscuridad.

Son otros los que, en mitad de la noche, vienen con velas y antorchas e iluminan en lo oculto buscando un rastro humano.