Proyecto Manos en Kickstarter

En agosto de 2018 tuve la oportunidad de realizar una estancia en la casa de la Cooperativa Sankara, en Puentearenas, Burgos. Me acogieron como artista residente a lo largo de una semana, para desarrollar el proyecto Manos.
En esta obra, quiero recoger fotografías e historias de las manos que habitan estos lugares. Las manos trabajan el terreno, tienen la capacidad de transformar y crear. En las manos se refleja el paso del tiempo, las heridas, el trabajo, el amor, los adornos. Las manos son al mismo tiempo fuerza y caricia. Son huellas de nuestra identidad.

Estoy editando mi primer libro, con la ayuda de Fundación Caja de Burgos, en el que recojo las historias y las fotografías de algunos habitantes del Valle de Valdivielso. Creo que, en realidad, pueden ser historias universales que representan la memoria y el presente de nuestros pueblos.

He lanzado una campaña en Kickstarter, una plataforma de pago online, para que puedas comprar el libro con antelación. Además de ayudarme a publicar esta pequeña obra, podré calcular las impresiones que necesito. Idealmente, una vez el libro esté editado e impreso, a finales de noviembre, podré dártelo en mano y será una gran oportunidad de conversar – ese espíritu de diálogo y cercanía es el que ha impulsado la creación de esta obra y es el que me gustaría mantener, incluso en los entornos virtuales.

Si tienes alguna duda o sugerencia, puedes dejarla en los comentarios de este artículo o escribirme a marinapereda@gmail.com

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De vuelta

Nada hay más rutinario que la Navidad. Nochebuena siempre es el mismo día. En Nochevieja siempre suenan doce campanadas, ni una más ni una menos. Año Nuevo resacoso nos pilla desayunando a la hora de comer. Quizá este año cambie el turrón o haya un regalo inesperado pero, en general, sabemos a lo que vamos.

Nos esperan las visitas, las llamadas, las postales de compromiso. Sabemos quién vendrá a vernos, quién llamará, quién mandará una tarjeta. Compraremos los regalos a última hora. Nos colocaremos en el bando de los que sí se acaban las uvas o de los que ya ni lo intentan. Cantaremos inconscientemente “veinticinco de diciembre, fun, fun, fun”. Diremos “próspero” por primera y última vez en todo el año.

La única diferencia entre la rutina del día a día y la navideña es que la segunda se llama tradición. Pese a lo que digan los anunciantes, en estas fechas no hay sorpresa. Incluso los sentimientos contradictorios que genera la noche de reyes son previsibles.

Por eso, este año en el que no pasa nada especial, deseo con tantas ganas que lleguen estas fechas. Echo en falta esa breve rutina sin tedio. Busco los compromisos sociales con los amigos de siempre para sentir que el tiempo no pasa tan rápido, que todo aquello que viví intensamente puede contarse en una conversación de café. Resumimos meses en segundos, hacemos balance de un año completo mientras suenan los cuartos.

Hoy vuelvo a casa en autobús leyendo el futuro. Curiosamente, no veo ante mí un destino inevitable sino una promesa que vuelve a cumplirse. Me espera ahí delante la familia, las raíces, el origen, el pasado que no cambia y se actualiza cada año. Qué sorpresa, de pronto, esta reflexión. Qué paz. Y luego…  qué pereza.

Para el concurso #cuentosdeNavidad de Zenda

Ficción

Siento aún el hueco de tu presencia, una sombra a mi lado. Te escribo cartas con recuerdos inventados – tengo los cajones llenos – de esperanzas puestas en palabras. Tan detalladas que no distingo lo soñado de lo cierto. ¡Haz memoria! ¡Recuerda! ¡Estuviste aquí conmigo, en esta plaza, en este parque, en aquel café, en este país que los dos desconocemos! Tu presencia es una sombra aún tan densa que he llegado incluso, fíjate, a intentar tocarla.

Como un músico loco, anciano o sordo toca sobre el aire el instrumento que no tiene, supliendo la limitación de la vida con su mente enferma, así completo el futuro que faltó en nuestra historia.

Ficción. Este párrafo vuelve a ser otra carta sin respuesta guardada en el cajón (agujero negro) de la nostalgia, que golpea con puño certero. La realidad se tambalea, da dos pasos hacia atrás y cae de espaldas. Despierto del ensueño. Aquí tienen la sangre que brota de la herida.