Tom Joad

A veces me miras como Tom Joad
con ojos hambrientos
de arreglarlo todo.

Entonces bailamos.
Y digo que poco a poco.
Que hay tiempo
(el tiempo es nuestro,
te recuerdo)
que sigamos el ritmo
(un paso, otro paso)
de la canción que oímos.

¿La oyes?
¿La oyes conmigo?
No me dejes bailando sola
en este bar
donde a veces miran raro
y yo busco a Tom Joad.

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Roma

vaticano

Aquel atardecer junto al Vaticano.

La luz púrpura y el pájaro se posó en el árbol.

El murmullo de las oraciones de las monjas.

 

Roma parecía tan quieta, tan callada.

La poderosa cúpula me cobija

cuando me enredo en las ramas

hiriéndome las alas

que a veces sangran.

 

La imagen del recuerdo de aquella paz

me eleva en corriente de aire

como nube o pájaro ligero

como oración materna susurrada al viento.

 

Me llevan,

la imagen y el alma,

hasta Roma eterna

Roma iluminada

Roma quieta

Roma casa

Roma madre

Roma dulce

Roma paloma blanca

que sana mi herida.

Extranjero

Es más fácil

hablar del extranjero.

El día a día

tan cálido

la mesa con frutas

las zapatillas viejas

el autobús a tiempo

son hoy que se escapa.

El recuerdo

en cambio

perdura

como una sombra

de nosotros mismos.

De ese yo

ya desconocido

al que llamamos

extranjero.